La nostalgia...

La soledad está agitando su bandera, me está diciendo presente, y con ella, la nostalgia se abre paso insoslayablemente… y no soy inmune a sus efectos. Anoche recordaba con vehemencia el ardiente sol de invierno, la incertidumbre constante de su ausencia, hace varios meses desapareció entre conjuros de amor eterno y desgano. Y volví a acariciar sus mensajes, aquellos que fueron y vinieron esporádica e intensamente desde que lo conocí, cargados de palabras inquietantes y halagadoras, del amor no superado, perdido en el tiempo, sacado como de una novela de Jane Austen.

Sus escritos siempre me parecieron tan emotivos, me elevaban y a la vez me hundían, aunque al final comprendí que fueron sólo expresiones que se tejieron a la sombra del pasado, del amor inconcluso, porque como dice Sabina ¨amores que matan nunca mueren…¨.  

¨Son 15 años desde la última vez que te ví y aún conservo la esperanza de que la vida y el tiempo, justo e inexorable, nos permita encontrarnos. ¿Vanas ilusiones? Tal vez.¨… Nunca le respondí este mensaje; sin embargo, también me hubiera gustado ver, por una última vez, su alma... y quizás, cruzar un par de palabras...

Extracto de uno de sus escritos.

«Decir que pienso en ti y que te extraño y que te busco en todas las caras que miro, es una tontería porque sé que no crees en mí. ¿En qué crees? ¿Tu corazón no te dice que tienes un hombre... que te ama? Soy más sarcástico y cínico que de costumbre. Más desconfiado, más tranquilo, más imperturbable y más triste.

 Te amo.

 ¿Se puede amar lo que no se tiene? ¿Lo que fue una realidad y ahora es una vana ilusión?

 Solo sé que eso he sentido desde que te conocí. ¿Sera el amor que se siente por no cerrar un ciclo? ¿Será una tontería? Maldita sea, no lo sé. Solo sé que siento que te amo.

…nunca sabrás lo que has sido en mi vida. Tú fuiste y serás un antes y un después. Te he amado desde que te descubrí y hasta cuando te perdí. Maldigo la última vez que te ví y doy gracias a Dios por haberte tenido.

Hoy no crees, no tienes corazón y sin embargo vives. No sé cómo, ni si eres feliz y ruego cada día para que lo seas.

Me gustaría que fueras mi amiga y ruego poderte ver algún día.

Qué importa que pienses, pero te amo… Siempre.»

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