Renacimiento del microrrelato
Durante el Renacimiento, mientras Miguel Ángel pintaba el techo de la Capilla Sixtina, las figuras más destacadas de la época, atraídas por la magnitud de su obra, se acercaron para admirarla. Entre ellos estaban Maquiavelo, Erasmus de Róterdam y Leonardo da Vinci, quienes expresaban su asombro con admiración y entusiasmo.
Un joven que trabajaba en la limpieza de la capilla, cautivado por las palabras de los eminentes visitantes, se esforzaba por recordar cada comentario, y al final del día, registraba, de forma breve, aquellas palabras que recordaba. Meses después, el joven falleció víctima de una enfermedad. Sin embargo, sus escritos fueron descubiertos por el Papa Julio II, quien al leer los textos reconoció su esplendor y ordenó la reproducción de esos relatos concisos, que capturaban la esencia de las exclamaciones. Estos escritos inspiraron a muchos autores posteriores y popularizaron el microrrelato como una nueva y poderosa forma de expresión literaria.
Comentarios
Publicar un comentario