¡Ring! ¡Ring!
Se encontraba Amalia a punto de dormir, con los ojos ya cerrados. Su mamá se había marchado tras acostarla en la cama. De repente, ¡Ring! ¡Ring! Se despertó Amalia. “¿Quién será?”, se preguntó exaltada. ¨Soy yo¨, respondió la voz proveniente del teléfono de juguete que yacía frente a su cama.
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